lunes, junio 01, 2009

la liberación femenina

yo soy de "esas" que cree a ultranza en la igualdad del hombre y la mujer. y digo a ultranza porque creo que de verdad somos iguales excepto por las características físicas que diferencian los sexos: todo lo demás es cultural, aprendido y aprovechado. por todas las partes.
pero a veces la vida me pone a prueba.
a veces me veo a mi misma en el espejo haciendo pucheros de enfado mientras mi media naranja despotrica contra la cantidad de prendas de vestir que poseo, contra mi "excesivamente cuidadosa" manera de doblarlas, contra lo innecesario de "subir" la ropa de invierno y "bajar" la de verano; me veo a mi misma intentando hacerle ver -como contrapartida- que la ropa bien guardada estará en mejores condiciones en el futuro y que tener un cajón repleto de jerseys en pleno verano es una total y absoluta insensatez y una mala manera de gestionar nuestro entorno y hacerlo más agradable para nosotros mismos. después pienso en cuál es la medida en la que los ceniceros están "demasiado" llenos y hay que vaciarlos, o en cuándo la mesa baja del salón o los cristales de las ventanas están realmente sucios.
nos veo en ciertas circunstancias y me pregunto sinceramente si puedo hecharle la culpa a su madre de su insensibilidad hacia ciertas tareas; o a la sociedad, la educación o a alguien, básicamente.
después hablo con otras mujeres y me doy cuenta de la suerte que tengo de no escuchar nunca "en qué te ayudo" y de que J haga compras alimenticias o listas por su propia iniciativa, así como tantas otras cosas que a lo mejor como yo las veo obvias no las aprecio en su inmensidad.
pero a veces dudo de mis creencias...

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