a veces creo que segun el tema en cuestión, tengo un optimismo que raya lo infantil. siempre creo que los trabajos y las empresas tienen palabra, cumplen y están bien hasta que se empeñan en mantener lo contrario. esta vez me prometí a mi misma tomármelo con más calma y va funcionando; pero tengo un equipo que es la leche. a todo de primera te contestan que no, que no gastes energía en intentarlo, que no vale la pena, que no te van a hacer caso, que te dicen que si pero no les creas...son agotadoras. y lo raro es que eso me envalentona más al optimismo. de todas maneras yo no lucho contra molinos de viento. encaro mi gestión con optimismo y espero que con el tiempo rinda sus frutos. si se quieren subir al carro serán bienvenidas, si no ellas verán; yo no voy a cambiar a nadie. hoy dieron bastante guerra. mejor que otros días, pero guerra sin sentido ni fundamento, r que r con lo mismo, aunque no venga a cuento del tema en cuestión. estuve a punto de mandarlas al diablo, pero respiré y seguí sonriendo. si ellas no quieren se quedarán sin. así las cosas.
ahora voy a disfrutar un rato del silencio y la soledad de mi casa. voy a pensar en una cena rica, en la comida para mañana, poner una lavadora de ropa negra y según las ganas guardaré un poco de ropa limpia en su sitio o le daré un repaso al baño. así de hogareño el viernes por la noche, martini y quesito incluidos. me apetece. a ver qué tal sale...
viernes, enero 16, 2009
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