definitivamente los seres humanos somos raros.
al menos yo y alguna otra que anda por ahí.
por qué será que contar las penas en plan río que se desborda, casi sin escuchar la una a la otra, durante un par de horas, genera esa sensación de alivio tan grande? y lo gracioso es que al despedirnos cada una se siente mejor porque sabe que hay otra que tampoco nada en la felicidad? gracias f por esta tarde. vino bien el reencuentro.
ahora, más porsaicamente, tomo una lata de coca, tostadas con paté de jamón/roquefort/salmón, escucho música y chateo de pie en la cocina (sip, todo a la vez) y decido qué voy a hacer de cenar...
y así otro día más, en la búsqueda...
lunes, septiembre 01, 2008
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