miércoles, noviembre 15, 2006

ayer y hoy

ayer madrugué mucho (6 y media de la mañana es mucho). Viajé una hora en coche hasta el trabajo (los atascos mañaneros, vió). Trabajé desde las 8 hasta las 5 de la tarde. Hablé con un chico muy lindo. Comí una pizza con verduras a la plancha muy rica. Me subí al coche y fui a llevar tapas de vasos a otra tienda cercana. Me volví a subir al coche y me comí otro atasco de 45 minutos para llegar al parque del retiro. Patiné una hora entera. Me volví a subir al coche y como eran más de las 8 de la noche ya no tuve atasco en los 20 minutos que tardé en llegar otra vez al trabajo. Tuvimos la reunión de "implantación de campaña" de navidad (léase en todo el país por la noche todos los equipos cambian toda la cartelería tradicionalmente beige y marrón por rojo y blanco, prueban el café de navidad, las comidas de navidad, las camisetas de navidad, los vasos-tazas-termos de navidad, los peluches de navidad, las fotos de equipo para la navidad, y viva el espíritu de la navidad). La deco-reunión empezó a las 21 y duró hasta las 0. Me sentí por momentos surrealista hablando de la navidad roja y blanca cuando hace nada que se acabaron las vacaciones y empieza a hacer frío de pullover y botas. Tengo un polo rojo muy navideño para usar miércoles y sábados en lugar de los típicos blancos y negros. Y mi jefe me regaló una taza negra muy cool. Como se podrá notar en mi relato no cené. Llegué a casa y me dormí profundo. Muy profundo. Hacía muchos días que no dormía tan profundo y me levantaba con esa sensación de descansada como hoy. Hasta que tal vez algun día deje de gustarme, mi trabajo me gusta bastante. Me gusta más ir y venir en mi coche a todas partes y escuchar música fuerte y cantar a los gritos por la autopista. El sábado me volí a cortar el pelo corto. Estas semanas venía rumiando muchas cosas; "la procesión va por dentro". Y la mia fue. Y creo que se pasó. Y eso me alivia. Mucho.

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