miércoles, octubre 25, 2006
lady
Tuve suerte; no nací ni viví entre algodones precisamente, pero tuve suerte. Una "educación", una "cultura"...el otro día en broma un amigo repetía un decir de una tía no tan afortunada refiriéndose al novio nuevo de su hija; era algo como "tiene buena presencia, sabe estar, habla cuando tiene que hablar..." me resultó muy gracioso! Sobre todo porque la tía en cuestión trataba de llegar con delicadeza al punto álgido: el chico le parecía feo!!! (...) a lo que iba. Una tiene un "saber estar", un espíritu de lady y un alma de burguesa de otros tiempos que se adapta a cualquier lugar y circunstancia. Pero también tiene límites. Y yo estoy encontrando uno. No puedo con la prepotencia y la falta de respeto. El otro día estaba tan indignada que si hubiera tenido un guante a mano le daba a "una" un guantazo! Parece una tontería, pero tampoco me va la violencia y querer darle un guantazo a alguien es casi el mayor arrebato físico del que me creo capaz. En realidad no sé si soy capaz o no, pero lo deseé intensamente. A la noche me reía de la idea. Un "ser" despierta mi ira profunda y yo le quiero dar un guantazo! "¿Por qué no la mandaste un poquito a la mierda?" Me preguntó J al relatarle los hechos. "si lo hubieras hecho a la primera no hubieras tenido más problemas"; sentenció. La verdad es que tuve muchas ganas. Si no no me explico lo del guantazo; pero no pude. No puedo. No quiero. Siempre bromeamos entre amigos con tonterías del estilo "tanto dinero gastado en colegios ..." y a mi me gusta sentir que no fue una inversión que cayó en el vacío. R no lo cree así. Como no elegí su opción teórica para mi vida cree que todo es un desperdicio y una pérdida de tiempo. Pero después de mucho tiempo, dinero y lágrimas invertidos en divanes y hombros de amigos, sé positivamente que no lo siento así. Esa no era mi opción. Y no me voy a sentir un desperdicio ni una pena por eso. No es que tenga muy claro el camino hacia adelante. Pero mis formas se perfilan con mucha claridad para mí estos días. No voy a tomar su opción nunca. No voy a ser como él, ni su versión mejorada ni empeorada. No voy a ser a su alrededor. No sé cómo una tontería derivó en estas reflexiones mientras escribía. Un amigo muy querido me dijo hace un par de años: "estás cada día más zen, mery" y no se me olvidó desde entonces. Para él era un hecho. Para mi un buen deseo. Y así las cosas empieza a hacer frío en Madrid. Y me muero de ganas de tomar el té con torta con mis amigas. Ojalá viva para usar la teletransportación y en un día libre cualquiera ir a tomar el té. Y sentirme como Fito en alguna canción "ella se vuelve carmesí, no sé si es baires o madrid"...
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